Un coche que de golpe y porrazo ya no sirve para nada

Estamos hartos de ver desgracias en la televisión, de uno que ha tenido un accidente, otro que se ha caído de no sé cuántos metros de altura, de otro que ha robado en su lugar de trabajo, en definitiva, tropecientos mil casos de gente a la que no cree que le pueda pasar esa clase de cosas hasta que llega un día en el que le pasan. Lo mismo ocurre con el resto del mundo, lo que ocurre es que no todos salen en las noticias, te levantas una mañana habiendo dejado tu coche bien aparcado donde siempre lo sueles dejar y te encuentras con que te lo han quemado, hay veces en las que están en el sitio indebido, o dejas tus pertenecías donde no debías, pero por muchas veces que lo puedas ver o te lo vayan a contar nunca piensas que eso te pueda pasar a ti, hasta que te pasa.

La verdad es que contándolo así parece que viniera de una pura película americana, de esas en las que los coches salen ardiendo cuando menos te lo esperas, el cine también ha hecho mucho daño en ese aspecto, muchos críos que empiezan a hora a conducir y creen que pueden con todo, que son cosas que ellos pueden hacer y que no les puede salir el tiro por la culata. La verdad es que hay algunas escenas que muchos quieren repetir, recrearlas como si ellos fueran los actores, muchas veces ante una inconsciencia que no los deja ver más allá, ver que se trata de ciencia ficción, de efectos especiales y que está muy lejos de sus capacidades. Pero ellos no lo entienden solo se quieren divertir, en muchas ocasiones lo graban y ven como una broma lo que para otros es una absoluta desgracia, porque si ellos juegan y tu coche está al lado las consecuencias las pagas tú, eres tu quien debe después vender coche para chatarra porque ha quedado completamente inservible.

Por eso es que estando los tiempos como están lo mejor es guardarlos en una plaza de garaje cerrada, un sitio en el que por mucho que las imprudencias de los otros te quieran afectar no será de manera tan directa, ahorrándote así el disgusto y no teniendo que deshacerte de tu coche por lo menos hasta que tú quieras.